miércoles, 30 de enero de 2013

Ventajas de las PyMes.

Si hay nichos en los que las pymes están como pez en el agua son los relacionados a servicios. Las empresas pequeñas tienen, por su naturaleza, ventajas importantes respecto de las grandes que les permiten gestionar la calidad de sus servicios eficazmente. Por eso te invitamos a que, si estás al frente de una pyme, te enfoques en estas ventajas, para potenciarlas, y no anularlas en tu camino de crecimiento, ya que corres el riesgo de afectar la calidad del servicio en ese proceso.

•Las decisiones se toman cerca del mercado. En una pyme los directivos están en contacto permanente con el personal de primera línea, y de ellos pueden obtener valiosa información de los clientes. Esto les permite tomar decisiones orientadas al mercado.

•Las decisiones se toman rápidamente.

•Existe un mejor conocimiento de los deseos de los clientes. La comunicación es más directa entre la primera línea y la dirección, y se conoce hacia adentro todo lo que pasa con los clientes. Hasta muchas veces la dirección tiene contacto directo con ellos. Pero esto debe fomentarse, ya que a veces, a pesar de su facilidad, la actitud de la dirección es distante respecto al mercado.

•Resulta más fácil realizar las tareas de control de calidad, técnica y funcional (la manera en la que se presta el servicio). La misma cercanía de la que se habló antes lo hace posible. Hay observación directa de las operaciones y la relación con los empleados es más personal, pudiendo profundizar en las dificultades, las necesidades y las motivaciones de los mismos.

Bueno, ahora que conoces estas ventajas, lo que debes hacer es potenciarlas. Si tienes una pyme, apóyate en estos beneficios que tu estructura actual te ofrece.

miércoles, 23 de enero de 2013

Sal de la desmotivación!


Lamentablemente muchas personas que están pasando por momentos difíciles, en lugar de enfocarse en lo que sí quieren, siguen dando vueltas y vueltas (ya sea consciente o inconscientemente) en lo que no quieren, y eso es justamente lo que hace que el sufrimiento y el malestar se mantengan impidiéndoles vislumbrar nuevas posibilidades.

En lugar de enfocarte en lo que no quieres, lo que necesitas hacer es redirigir tu atención a lo que sí quieres. ¡La clave está en dónde estás poniendo el foco de atención!

Escriba todo lo que “No quiere” en este momento para su vida. Una vez escritos todos los "No quiero" (todas las cosas, situaciones, sentimientos, etc. que no quieres), en la columna de al lado y para cada "No quiero", “delo vuelta” a cada uno de ellos, es decir, escriba eso pero en connotación positiva. Por ejemplo: De “No quiero tener deudas” a “Quisiera disfrutar de una economía holgada”. De “No quiero ser inseguro” a “Quiero sentirme segura en mis decisiones”

Comienza enfocarte solo en lo que quieres y piensa alternativas de creación de nuevas posibilidades, soluciones, ideas de lograrlo. Toma decisiones de acuerdo a esas alternativas del cómo lo harás para lograrlas. Es decir: ¿Cómo harás? ¿Qué necesitas hacer para lograr eso? ¡Ponte en acción paso a paso concentrándote en el presente!

Ponte ahora, ¡a trabajar! ¡No pierdas el tiempo! El momento de aplicarlo es ahora.

miércoles, 16 de enero de 2013

Sindicatos: ¿Presentes en las empresas del siglo XXI?

En la actualidad no resulta difícil comprender que del bienestar que experimente el Capital Humano, tanto dentro como fuera de la organización, depende el éxito de la misma. Y es que se trata de un pensamiento lógico e intuitivo, nadie puede trabajar con calidad si las condiciones en las que lo hace le son adversas e incluso hostiles.
Sin embargo, al echar una mirada al pasado es posible observar, en retrospectiva, lo difícil que ha sido alcanzar tal nivel de conocimiento, independientemente de lo sencillo y elemental que parece ser, y a la vez es posible encontrar, tal vez con algo de asombro, el génesis de uno de los paradigmas que actualmente domina el mundo laboral y que en el presente pareciera no tener bases para su existencia: Los sindicatos.

Ahora bien, a la luz del conocimiento actual relacionado con la gerencia del Capital Humano ¿se justifica la existencia de los sindicatos? ¿Qué papel juegan hoy? ¿Pueden ser considerados como una manera de saber que la empresa no posee buenas políticas en materia de personal?

El nuevo paradigma es determinante, la gente es la empresa, sin la participación de las personas las compañías no serían más que un documento mercantil inerte e inútil.
Si las organizaciones han comprendido el valor que tiene la gente que las conforma no tiene sentido la presencia de un órgano distinto a Recursos Humanos que además de monitorear sus funciones le recuerde sus responsabilidades así como el buen trato que deben ofrecer a su personal, pues de existir sería la prueba más contundente de la deficiente labor que esa unidad y quienes dirigen la firma están realizando en cuanto a la gerencia del capital humano.

Ahora bien, es prudente señalar que la presencia de un sindicato no necesariamente significa que la organización obvia la puesta en práctica de las nuevas tendencias gerenciales, asumir tal cosa también resultaría irresponsable, pues es evidente que en algunos sectores ese paradigma está tan arraigado que pareciera imposible imaginarlos sin la presencia de estos.
Cuestionar la presencia de los sindicatos en las empresas no pretende la emisión de juicios de valor, no puede decirse que son buenos o malos, que funcionan o no, pues de hacerlo inmediatamente surgirían argumentos suficientes para rebatir una u otra cosa; pero si es importante destacar que las razones que motivaron nacimiento de los sindicatos en el pasado aparentemente han desaparecido y su presencia viene a señalar el descuido que en materia de manejo de personal han incurrido o están incurriendo algunas empresas.

Puede decirse entonces, una vez analizado todo lo anterior, que la Gerencia de Recursos Humanos debe ser por excelencia el mejor sindicato de toda empresa, pero no como una unidad de enlace, sino como garante del equilibrio, la equidad y la identificación que debe existir siempre en la organización, de lo contrario, y como es natural, el descontento y la desmotivación culminarán gestando en los individuos una forma de defenderse y, a la vez, protegerse de aquel que lo desestima.

Los sindicatos no son un problema, sino la consecuencia de la acumulación de varios de ellos y es justamente su base de origen lo que podría estar cuestionando su existencia en las empresas del siglo XXI.