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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Consejos para motivar a los trabajadores los últimos días del año.


Uno de los problemas más complejos, entre otros, de las empresas consiste en la desmotivación de los trabajadores. Esto puede repercutir en la producción, la cual baja. Por ello, los jefes deben entender al equipo y saber qué hacer para motivarlos en estas semanas, tomando en cuenta que tan poco queda para finalizar el año.

En esta época es importante reforzar en las empresas los conceptos de compromiso organizacional e identificación con la empresa, mediante actividades que permitan a los colaboradores ser reconocidos por sus logros y sentirse parte del lugar donde trabajan.

1. Cierre del proceso. Realizar una evaluación anual, una medición de los objetivos planteados y ver cuáles fueron las metas logradas, ayudará a los colaboradores a sentirse parte de éxito de la empresa.

2. Reconocer los logros. Para tener trabajadores motivados y comprometidos, es importante que sus logros sean reconocidos por la empresa, que se agradezca por las metas cumplidas y que exista un feedback constante. El reconocimiento puede ser público o de manera personal mediante bonos, premios o distinciones.

3. Realizar actividades de fin de año. La celebración de navidad y cierre de año permiten que los colaboradores se distraigan, tengan un momento de distensión y ayuda a sacar a los trabajadores del contexto laboral diario motivándolos porque se encuentran en una situación distinta y amena.

4. Integrar a la familia. Durante las celebraciones y premiaciones de fin de año, es positivo integrar a la familia que es el soporte que está detrás de los colaboradores. Así los familiares pueden conocer los logros y sentirse participe de la organización.

5. Rol del jefe. Es conveniente que el jefe sea un apoyo constante durante este periodo, que motive, potencie lo positivo y promueva un discurso desde lo emocional a lo racional.

martes, 18 de diciembre de 2012

8 consejos para gestionar el cambio.


“La verdadera transformación de una empresa se da cuando la gente al interior cambia por completo y se decide a dar lo mejor de sí mismo para el aseguramiento del propósito y visión del negocio”.

¡Para lograr lo anterior se requiere que los líderes hagan lo necesario para liberar el potencial de sus colaboradores y permitan que el cambio ocurra!

¿Cómo es que aún planeando no se logran los resultados deseados?

La gran realidad, es que buscamos las mejoras en procesos, en sistemas, en tecnología incluso o a través de mejores financiamientos para nuestras operaciones, pero pocas veces buscamos la mejora a través de nuestra gente. ¿La razón? Es más complicado cambiar a una persona que una máquina, las actitudes y compromisos por tecnología. Nos cansa trabajar en ello porque dependemos de la decisión de los demás para obtener el compromiso más alto con relación a aquello que hemos definido en nuestro Plan de Negocios.

El único camino viable y sostenido para cambiar cualquier circunstancia en su organización es a través de su gente. Pero requiere de su voluntad para realizar el cambio junto con ellos porque es usted quien comanda el cambio de los demás a partir de mostrar un cambio congruente en sí mismo.

No basta con tener una visión clara solamente del punto de referencia a donde queremos llegar, se trata de tomar decisiones que nos permitan llegar de la mejor manera, de decidirnos a actuar en congruencia con lo pretendido rápidamente y sin tapujos. Se trata de soltar nuestros miedos y avanzar de manera sostenida en la búsqueda de mejores cosas para usted y su organización.

A la cumbre no llegará sólo, tendrá que ir acompañado de aquellos que han decidido subir junto a Usted y se han comprometido con el propósito de pisar la cima. Apunte alto en éstas actividades una vez que tenga definido el ENFOQUE correcto para Usted y su Empresa:

1. Seleccione talento, no cubra vacantes.
2. Quítese de su vida el peso de quien no quiere ir a su lado.
3. Teniendo la gente adecuada para hacer las cosas de la mejor manera, comprométase a trabajar en equipo con ellos.
4. Dirija adecuadamente.
5. Entrene constantemente.
6. Apoye sin recato.
7. Faculte a las personas.
8. Entréguese al cambio.

“No se pueden transformar las organizaciones a menos que ocurra un cambio en cada una de las personas que la integran”. Es ésta la labor del líder, ahí debe puntualizar su compromiso.

martes, 11 de diciembre de 2012

Cómo escribes?


En una época en que los puestos de trabajo requieren cada vez mayor especialización y versatilidad, el mercado tienta al profesional a actualizarse en forma permanente, omitiendo muchas veces la evaluación de los conocimientos más elementales.

Tanto en el ámbito empresarial, como en todas las áreas de nuestra vida cotidiana, resulta fundamental contar con las herramientas necesarias para comunicarse con claridad, teniendo en cuenta el objetivo de nuestro mensaje y las características del público que lo está recibiendo. Las emisiones verbales nos permiten ciertas licencias idiomáticas, por su carácter de efímeras, pero es fundamental la forma en que son acompañadas por el lenguaje gestual.

En cambio, los mensajes escritos tienen un carácter de permanencia que nos lleva a ser extremadamente cuidadosos con la forma en que los aplicamos. Un texto impreso puede leerse un sinnúmero de veces. Nos da tiempo a pensarlo, analizarlo. Para que el significado que quisimos darle sea el mismo que interpreta el lector, debe estar enunciado claramente.

Ahora bien, expresarse con propiedad ¿está pasado de moda? La demandada síntesis de los mensajes ¿nos habilita para trasgredir algunas reglas del idioma español? El uso correcto de la palabra escrita ¿alejará de nuestro mensaje al público más joven?
Desde luego, la respuesta a todos estos interrogantes es: “NO”. Cada persona recibe a diario un importante volumen de información, que debe procesar rápidamente de acuerdo a sus gustos e intereses. Los mensajes que tendrán mejor llegada serán aquellos que sean, por un lado, atractivos (creatividad en la forma y/o el contenido) y, por otra parte, claros. Esto es fundamental. Un texto bien escrito debe leerse fácilmente, sin dar lugar a dobles interpretaciones. Una mala redacción, además de perturbar la comprensión, afectará directamente nuestra imagen.

Manejar correctamente el lenguaje ayuda incluso a organizar mejor las propias ideas y, por ende, favorecer relaciones laborales más saludables. Le ahorrará tiempo en explicaciones posteriores y generará una imagen positiva en sus destinatarios.

Si no nos relacionamos adecuadamente con nuestros diferentes públicos (externos e internos), todo habrá sido en vano.

Hoy, escribir bien puede incluso marcar la diferencia. Es la base de toda buena comunicación.