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jueves, 1 de agosto de 2013

¿Cómo pueden influir las relaciones en los negocios y los negocios en las relaciones?


Toda actividad humana está basada en la interrelación entre individuos. Cada empresa, cada proyecto depende de más de una persona. Siempre tendremos que interactuar con otros y es la calidad de estas relaciones, su correcto enfoque, el lo que garantiza el éxito de nuestra visión. Por el contrario las pobres relaciones nos llevan inevitablemente al fracaso.

Por otro lado, al emprender en el mundo de los negocios, inevitablemente nuestras relaciones con los demás se ven afectadas. A veces positivamente y muchas veces negativamente.

Existe una falsa ilusión de que los clientes se acercan por las cualidades personales, preparación académica, reputación, seriedad, honestidad y experiencia en el campo. Son las sanas relaciones y no las aptitudes las que crean fidelidad en clientes, suplidores, empleados, socios, etc.

No se trata de una especie de “manipulación” emocional, ni de fingir el afecto para ganar una venta, se trata de identificar con eficacia el nivel y la profundidad en que podemos interactuar con las personas para que cada contacto sea una ganancia para todos.

En el momento que nos comenzamos a auto valorar justamente, comenzamos a valorar a los demás y esto nos permite relacionarnos con todos desde un punto inicial genuino de agrado, respeto, interés y amor que es agrado, respeto, interés y amor por nosotros mismos.

El respeto

El primer paso para desarrollar buenas relaciones es el respeto. El valor de un ser humano es único e invariable. Por lo tanto, éste no está definido por lo que hace o deja de hacer y mucho menos por nuestra percepción de los demás. Hay que respetar las opiniones de los demás, sus decisiones, sus gustos, etc. no debemos imponer nunca nuestro criterio

Resistir la tentación de opinar mal de los demás

Es una tarea difícil para muchos pero no hay mejor práctica que reservarnos opiniones negativas de los demás. Cada quien tiene sus defectos y virtudes, todos estamos creciendo y por lo tanto nadie tiene autoridad para juzgar a otros sobre sus decisiones.
“Cuando comprendemos el punto de vista del otro, cuando comprendemos lo que él está tratando de hacer, nueve de cada diez veces esa persona está tratando de hacer lo correcto”.
En efecto, todos tratamos de hacer lo correcto. No quiere decir que lo estamos haciendo, hay que determinar qué es lo correcto que los demás tratan de hacer cuando se equivocan.

Evitar los prejuicios

Cómo es posible que pretendamos conocer a las personas antes de tratarlas, o por la forma de vestir o hablar, o por la gente con la que se junta. Nuestras experiencias pasadas son útiles para prevenirnos de cometes los mismos errores pero son un estorbo para fomentar relaciones saludables con los demás. Si consideramos que nosotros somos buenos y no merecemos que nos juzguen antes de conocernos, debemos ser justos y aplicar este principio a los demás también.

El servicio

Servir es nuestra carta de presentación. Para esto, necesitamos identificar cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades. A qué tenemos acceso y a qué no. Porque servir no significa crear falsas expectativas sobre cosas que podemos conseguir o hacer por los demás.
Un vendedor, por ejemplo, enfocado en cerrar un trato puede ofrecer al cliente que le hará determinados favores. Esto es un grave error debido a que algunos clientes se dan cuenta de las intenciones del vendedor y sacan el mayor provecho de estas circunstancias mas no compran nunca ninguno de sus productos o servicios.
Servir es un acto genuino de solidaridad con las necesidades reales de nuestros clientes y hacia éste debemos orientar los bienes que comercializamos.

El círculo íntimo

Cada persona debe contar con un grupo de colaboradores cercanos en diferentes áreas, no podemos trabajar solos.
Para realizar grandes proyectos necesitamos personas comprometidas con nuestra visión a nuestro lado. Pero esas personas no se comprometen con nosotros porque sí. Son las relaciones que vamos creando con éstas las que incentivan su colaboración y sobre todo permiten que nos ayuden a crecer y ser mejores personas. Y es el ser mejores personas, no mejores vendedores, o mejores ingenieros, o mejores doctores, ser mejores personas es la clave para el verdadero éxito en la vida.